Si tenés presupuesto para una agencia, buenísimo. Te va a sacar dolores de cabeza y liberar tiempo para que te enfoques en lo que sí requiere tu cabeza. Eso sí: arrancá sabiendo cuánto podés gastar. Las cotizaciones cansan y los rangos son MUY amplios.
1. No es la más cara ni la más “instagrameable”
Tampoco la que te recomendó tu tío con empresón.
Tiene que hacer match con tu proyecto, tu energía y tu presupuesto. Lo que le funcionó a otro, no siempre te va a servir a vos.

2. Armá tu lista (aunque después la achiques)
Antes de cotizar, bajá todo lo que vas a necesitar: brandbook (logo, paleta, tipografías), piezas para redes, sitio web, packaging, etiquetas, cajas… Lo que sea.
Después priorizás según el presupuesto. Pero empezá viendo el todo.

3. Preguntá TODO (sin vergüenza)
Esto se paga, no es de onda.
¿Cuántas rondas de cambios? ¿Qué entregables? ¿Qué plazos? ¿Cómo cobran? ¿Trabajaron con marcas parecidas a la tuya? Que no quede nada colgado.

4. Feedback claro = mejor diseño
Cuanto más claro seas, mejor.
Contales quién sos, qué querés, qué no querés, qué te gusta, qué te hace ruido.
Una buena agencia también te va a hacer preguntas para conocerte bien —y si no lo hace, ahí ya tenés una señal. Entender el trasfondo del proyecto es clave, sobre todo si es un rebranding o un concepto desde cero.

Tip real: no mandes todo mezclado por WhatsApp. Tomate el tiempo de armar slides o un doc con referencias, capturas y comentarios sobre los avances. Aunque parezca un detalle, suma muchísimo. Todo lo que ayude a traducir tu visión vale oro. Son humanos del otro lado, no AI.
La agencia no adivina. Pero si la ayudás, te devuelve magia. ✨
5. ¿Y nosotros?
Elegimos a SOMO Estudio por varias razones:
-
Tenían un portfolio alineado, con experiencia en pymes, productos y servicios.
-
Habían trabajado con marcas nacionales, de distintos tamaños.
-
Fueron súper claras al explicarnos procesos, presupuestos y tiempos.
Y algo clave: nos dio buena vibra. Y eso también cuenta.




Compartir:
Todo lo que querías saber sobre el café (pero explicado por alguien que no te juzga)
Confidente llega a las vending machines de Buenos Aires con cold brew en lata